Un nuevo marco muestra por qué los agentes de IA se comportan de forma demasiado egoísta o altruista, lo que permite ajustarlos a las organizaciones
Los chatbots de inteligencia artificial necesitan mejorar su juicio social, según sugieren los recientes acontecimientos. Por un lado, se enfrentan a demandas por recomendar acciones peligrosas. Por otro, algunos modelos son tan complacientes que se les considera aduladores.
El problema podría empeorar a medida que los bots de IA trabajen más con humanos, por ejemplo, gestionando las quejas de los clientes, afirma Yan Leng, profesora adjunta de gestión de información, riesgos y operaciones en la Escuela de Negocios McCombs de la Universidad de Texas en Austin.













