Podrás seguir usando tu antigua dirección de Gmail para iniciar sesión en cualquier cuenta asociada a ella
Una de las restricciones más molestas de Gmail es que, una vez que eliges una dirección de correo electrónico, no puedes cambiarla.
Hay excepciones para direcciones de terceros, como correos de trabajo vinculados al dominio de una empresa, pero para la típica cuenta @gmail.com, no funciona.













